La Comarca
Alrededor de 70 jóvenes estudiantes de Bachillerato participaron este 18 de noviembre en la primera de las sesiones de las Jornadas de Consumo Responsable y Medio Ambiente, que ha organizado el Ayuntamiento de la localidad ciudadrealeña de Almodóvar del Campo a través de su Oficina Municipal de Información al Consumidor.
Dado que el hilo conductor de esta actividad tiene en el consumo sostenible su principal hilo y objetivo conductor, ha sido el agua y la problemática que se ha desencadenado en conocidos humedales manchegos, especialmente en las Tablas de Daimiel, la temática de apertura. José Manuel Hernández, que es miembro del Patronato de este parque nacional así como de la organización conservacionista Ecologistas en Acción, el encargado de poner sobre la mesa el análisis de la situación y las posibilidades de salida al problema.
De esta manera, el objetivo de su intervención no fue otro que "analizar la situación y, sobre todo, concienciar a la gente más joven, que ahora está estudiando y que serán los que dirijan el mundo en los próximos años a que tengan una conciencia diferente, lo que se llama una nueva cultura para el agua".
Y es que, como bien dijo Hernández, se tienen que asentar unas bases que "satisfagan suficientemente a la mayoría, no a los que tienen más poder o peso político, sino a la mayoría de los ciudadanos y pensar, sobre todo, en las generaciones futuras". El objetivo es, añadió, evitar que se vuelva a repetir la situación de que "hemos cambiado un paraíso natural, lo que debería ser un modelo de gestión de los recursos renovables, por un ejemplo de desarrollo insostenible".
A su modo de ver, esas bases de sostenibilidad y responsabilidad son las que se han de generalizar porque soluciones como los trasvases que ahora se anuncian para tratar de minimizar el problema han de contemplarse "sólo excepcionalmente, se puede entender que haya una transferencia de recursos pero desde luego que el eje fundamental de las políticas y de las economías debe ser la sostenibilidad basada en los propios recursos", insistió.
Acciones de conciencia entre los jóvenes como esta iniciativa de la Concejalía de Consumo de Almodóvar del Campo son muy interesantes a este respecto. No en vano, José Manuel Hernández dijo que, respecto a la problemática actual de las Tablas, "si nos hubiéramos puesto a trabajar hace 20 o 25 años hubiéramos llegado en el momento adecuado y probablemente hubiéramos encontrado una solución razonable; ahora se acumulan décadas de retraso y por eso los problemas son mucho mayores hoy, incluso que el año pasado, porque lo que ha ocurrido ahora con el incendio de turbas hace que cualquier solución sea mucho más difícil que antes de que se produjera".
miércoles, 18 de noviembre de 2009
General Motors
Es una de las automotrices más grandes del mundo, fundada en 1908, emplea a más de 285.000 empleados en todo el mundo.
Con oficinas centrales en Detroit, EE.UU, GM fabrica sus vehículos en 35 países. Las principales marcas de GM vendidas en todo el mundo son: Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, GM Daewoo, Holden, HUMMER, Opel, Pontiac, Saab, Saturn y Vauxhall.
En la Argentina, GM es más conocida por su marca insignia Chevrolet y también tiene una importante participación en el país. En 1997 se abrió el complejo industrial en Rosario que posee una capacidad instalada para producir 90.000 automóviles por año.
La situación de GM debido a la crisis internacional es muy delicada, el 1 de Junio declaró su quiebra luego de que los acreedores aprobaran un plan en el cual renunciarán a su deuda a cambio de obtener una participación en la nueva compañía. La idea es atravesar un rápido proceso de reestructuración, para eso el gobierno de EE.UU. comprará los activos rentables y le inyectará una importante suma de dinero para que la compañía siga funcionando en los próximos meses. Se tratará de hacer resurgir a la compañía con un mayor control por parte del Estado. Para ello, GM deberá hacer una reestructuración de su plantilla, lo que provocará una ola de despidos masivos. Clausurará 11 plantas y cerrará temporalmente otras tres, lo que supondrá la desaparición de más de 20.000 puestos de trabajo. El presidente de la división de Norteamérica, Toy Clarke, le dijo en un mensaje electrónico a los empleados que los despidos eran necesarios para asegurar la viabilidad de la compañía.
En la Argentina, la situación de GM es diferente pero no del todo clara. Su presidente asegura que la empresa no hará despidos en el país, afirmando que la reestructuración es específica para los EE.UU y no afecta las operaciones en el Mercosur. Sostiene que los empleados, clientes y proveedores deben quedarse tranquilos porque el ritmo de inversión seguirá fuerte. GM Argentina tiene en su planta de Rosario 2200 empleados.
Sin embargo, un grupo de trabajadores suspendidos de la filial en Argentina denuncian presiones de la patronal y despidos encubiertos. Declaran que en noviembre de 2008, GM realizó 400 despidos encubiertos y en la actualidad cuenta con más de 100 personas suspendidas, 47 de las cuales son efectivas.
Agregan, además, que la empresa sigue produciendo vehículos con faltante de personal y obligando a los trabajadores en actividad, a realizar horas extras.
Esta cantidad de denuncias acerca del accionar de GM Argentina frente a la situación laboral de sus empleados, no es algo, cuanto menos, llamativo, si tenemos en cuanta el discurso que da su presidente hacia los medios. Existen evidentes incongruencias entre el mensaje que emiten y la realidad.
En su sitio web de GM Argentina, www.chevrolet.com.ar, dedican espacios para hablar de su integridad en las acciones que realizan y el valor que le dan al trabajo en equipo, del cumplimiento de estrictos códigos de ética y una cultura de trabajo que inspira a los empleados y reconoce sus logros. Sin embargo pareciera que muchas de estas cosas se olvidan al momento de tomar decisiones cuando la situación económica no es la mejor y los números aprietan. La primera variable de ajuste terminan siendo sus empleados, a los que se les reduce sus salarios, se los suspende, y en el peor de los casos, se los deja en la calle.
Como dijimos, diferente es la situación en Norteamérica. Que hay una crisis económica y financiera global es innegable. Qué hay que tomar medidas rápidas para salir lo más pronto posible también. Que la empresa pueda justificar su acción de reducir el personal porque se redujo considerablemente su actividad, en algunos casos, puede ser aceptado; pero lo que no puede considerarse es que siempre los puestos que se someten a reducción son los puestos operativos, los que menos carga tienen para la empresa.
¿No sería conveniente bajar los sueldos exagerados que cobran los directivos o ejecutivos de estas multinacionales para no tener que ser tan drásticos en estas decisiones? ¿No pueden posponer por un tiempo sus beneficios extraordinarios y cuando la tormenta pase volver a recuperarlos? Esta estrategia transitoria puede ser una muestra de verdadero compromiso con los empleados de la organización que son quienes, en definitiva, hacen posible a la empresa.
Con oficinas centrales en Detroit, EE.UU, GM fabrica sus vehículos en 35 países. Las principales marcas de GM vendidas en todo el mundo son: Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, GM Daewoo, Holden, HUMMER, Opel, Pontiac, Saab, Saturn y Vauxhall.
En la Argentina, GM es más conocida por su marca insignia Chevrolet y también tiene una importante participación en el país. En 1997 se abrió el complejo industrial en Rosario que posee una capacidad instalada para producir 90.000 automóviles por año.
La situación de GM debido a la crisis internacional es muy delicada, el 1 de Junio declaró su quiebra luego de que los acreedores aprobaran un plan en el cual renunciarán a su deuda a cambio de obtener una participación en la nueva compañía. La idea es atravesar un rápido proceso de reestructuración, para eso el gobierno de EE.UU. comprará los activos rentables y le inyectará una importante suma de dinero para que la compañía siga funcionando en los próximos meses. Se tratará de hacer resurgir a la compañía con un mayor control por parte del Estado. Para ello, GM deberá hacer una reestructuración de su plantilla, lo que provocará una ola de despidos masivos. Clausurará 11 plantas y cerrará temporalmente otras tres, lo que supondrá la desaparición de más de 20.000 puestos de trabajo. El presidente de la división de Norteamérica, Toy Clarke, le dijo en un mensaje electrónico a los empleados que los despidos eran necesarios para asegurar la viabilidad de la compañía.
En la Argentina, la situación de GM es diferente pero no del todo clara. Su presidente asegura que la empresa no hará despidos en el país, afirmando que la reestructuración es específica para los EE.UU y no afecta las operaciones en el Mercosur. Sostiene que los empleados, clientes y proveedores deben quedarse tranquilos porque el ritmo de inversión seguirá fuerte. GM Argentina tiene en su planta de Rosario 2200 empleados.
Sin embargo, un grupo de trabajadores suspendidos de la filial en Argentina denuncian presiones de la patronal y despidos encubiertos. Declaran que en noviembre de 2008, GM realizó 400 despidos encubiertos y en la actualidad cuenta con más de 100 personas suspendidas, 47 de las cuales son efectivas.
Agregan, además, que la empresa sigue produciendo vehículos con faltante de personal y obligando a los trabajadores en actividad, a realizar horas extras.
Esta cantidad de denuncias acerca del accionar de GM Argentina frente a la situación laboral de sus empleados, no es algo, cuanto menos, llamativo, si tenemos en cuanta el discurso que da su presidente hacia los medios. Existen evidentes incongruencias entre el mensaje que emiten y la realidad.
En su sitio web de GM Argentina, www.chevrolet.com.ar, dedican espacios para hablar de su integridad en las acciones que realizan y el valor que le dan al trabajo en equipo, del cumplimiento de estrictos códigos de ética y una cultura de trabajo que inspira a los empleados y reconoce sus logros. Sin embargo pareciera que muchas de estas cosas se olvidan al momento de tomar decisiones cuando la situación económica no es la mejor y los números aprietan. La primera variable de ajuste terminan siendo sus empleados, a los que se les reduce sus salarios, se los suspende, y en el peor de los casos, se los deja en la calle.
Como dijimos, diferente es la situación en Norteamérica. Que hay una crisis económica y financiera global es innegable. Qué hay que tomar medidas rápidas para salir lo más pronto posible también. Que la empresa pueda justificar su acción de reducir el personal porque se redujo considerablemente su actividad, en algunos casos, puede ser aceptado; pero lo que no puede considerarse es que siempre los puestos que se someten a reducción son los puestos operativos, los que menos carga tienen para la empresa.
¿No sería conveniente bajar los sueldos exagerados que cobran los directivos o ejecutivos de estas multinacionales para no tener que ser tan drásticos en estas decisiones? ¿No pueden posponer por un tiempo sus beneficios extraordinarios y cuando la tormenta pase volver a recuperarlos? Esta estrategia transitoria puede ser una muestra de verdadero compromiso con los empleados de la organización que son quienes, en definitiva, hacen posible a la empresa.
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General Motors Corporation
Es una de las automotrices más grandes del mundo, fundada en 1908, emplea a más de 285.000 empleados en todo el mundo.
Con oficinas centrales en Detroit, EE.UU, GM fabrica sus vehículos en 35 países. Las principales marcas de GM vendidas en todo el mundo son: Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, GM Daewoo, Holden, HUMMER, Opel, Pontiac, Saab, Saturn y Vauxhall.
En la Argentina, GM es más conocida por su marca insignia Chevrolet y también tiene una importante participación en el país. En 1997 se abrió el complejo industrial en Rosario que posee una capacidad instalada para producir 90.000 automóviles por año.
La situación de GM debido a la crisis internacional es muy delicada, el 1 de Junio declaró su quiebra luego de que los acreedores aprobaran un plan en el cual renunciarán a su deuda a cambio de obtener una participación en la nueva compañía. La idea es atravesar un rápido proceso de reestructuración, para eso el gobierno de EE.UU. comprará los activos rentables y le inyectará una importante suma de dinero para que la compañía siga funcionando en los próximos meses. Se tratará de hacer resurgir a la compañía con un mayor control por parte del Estado. Para ello, GM deberá hacer una reestructuración de su plantilla, lo que provocará una ola de despidos masivos. Clausurará 11 plantas y cerrará temporalmente otras tres, lo que supondrá la desaparición de más de 20.000 puestos de trabajo. El presidente de la división de Norteamérica, Toy Clarke, le dijo en un mensaje electrónico a los empleados que los despidos eran necesarios para asegurar la viabilidad de la compañía.
En la Argentina, la situación de GM es diferente pero no del todo clara. Su presidente asegura que la empresa no hará despidos en el país, afirmando que la reestructuración es específica para los EE.UU y no afecta las operaciones en el Mercosur. Sostiene que los empleados, clientes y proveedores deben quedarse tranquilos porque el ritmo de inversión seguirá fuerte. GM Argentina tiene en su planta de Rosario 2200 empleados.
Sin embargo, un grupo de trabajadores suspendidos de la filial en Argentina denuncian presiones de la patronal y despidos encubiertos. Declaran que en noviembre de 2008, GM realizó 400 despidos encubiertos y en la actualidad cuenta con más de 100 personas suspendidas, 47 de las cuales son efectivas.
Agregan, además, que la empresa sigue produciendo vehículos con faltante de personal y obligando a los trabajadores en actividad, a realizar horas extras.
Esta cantidad de denuncias acerca del accionar de GM Argentina frente a la situación laboral de sus empleados, no es algo, cuanto menos, llamativo, si tenemos en cuanta el discurso que da su presidente hacia los medios. Existen evidentes incongruencias entre el mensaje que emiten y la realidad.
En su sitio web de GM Argentina, www.chevrolet.com.ar, dedican espacios para hablar de su integridad en las acciones que realizan y el valor que le dan al trabajo en equipo, del cumplimiento de estrictos códigos de ética y una cultura de trabajo que inspira a los empleados y reconoce sus logros. Sin embargo pareciera que muchas de estas cosas se olvidan al momento de tomar decisiones cuando la situación económica no es la mejor y los números aprietan. La primera variable de ajuste terminan siendo sus empleados, a los que se les reduce sus salarios, se los suspende, y en el peor de los casos, se los deja en la calle.
Como dijimos, diferente es la situación en Norteamérica. Que hay una crisis económica y financiera global es innegable. Qué hay que tomar medidas rápidas para salir lo más pronto posible también. Que la empresa pueda justificar su acción de reducir el personal porque se redujo considerablemente su actividad, en algunos casos, puede ser aceptado; pero lo que no puede considerarse es que siempre los puestos que se someten a reducción son los puestos operativos, los que menos carga tienen para la empresa.
¿No sería conveniente bajar los sueldos exagerados que cobran los directivos o ejecutivos de estas multinacionales para no tener que ser tan drásticos en estas decisiones? ¿No pueden posponer por un tiempo sus beneficios extraordinarios y cuando la tormenta pase volver a recuperarlos? Esta estrategia transitoria puede ser una muestra de verdadero compromiso con los empleados de la organización que son quienes, en definitiva, hacen posible a la empresa.
Es una de las automotrices más grandes del mundo, fundada en 1908, emplea a más de 285.000 empleados en todo el mundo.
Con oficinas centrales en Detroit, EE.UU, GM fabrica sus vehículos en 35 países. Las principales marcas de GM vendidas en todo el mundo son: Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, GM Daewoo, Holden, HUMMER, Opel, Pontiac, Saab, Saturn y Vauxhall.
En la Argentina, GM es más conocida por su marca insignia Chevrolet y también tiene una importante participación en el país. En 1997 se abrió el complejo industrial en Rosario que posee una capacidad instalada para producir 90.000 automóviles por año.
La situación de GM debido a la crisis internacional es muy delicada, el 1 de Junio declaró su quiebra luego de que los acreedores aprobaran un plan en el cual renunciarán a su deuda a cambio de obtener una participación en la nueva compañía. La idea es atravesar un rápido proceso de reestructuración, para eso el gobierno de EE.UU. comprará los activos rentables y le inyectará una importante suma de dinero para que la compañía siga funcionando en los próximos meses. Se tratará de hacer resurgir a la compañía con un mayor control por parte del Estado. Para ello, GM deberá hacer una reestructuración de su plantilla, lo que provocará una ola de despidos masivos. Clausurará 11 plantas y cerrará temporalmente otras tres, lo que supondrá la desaparición de más de 20.000 puestos de trabajo. El presidente de la división de Norteamérica, Toy Clarke, le dijo en un mensaje electrónico a los empleados que los despidos eran necesarios para asegurar la viabilidad de la compañía.
En la Argentina, la situación de GM es diferente pero no del todo clara. Su presidente asegura que la empresa no hará despidos en el país, afirmando que la reestructuración es específica para los EE.UU y no afecta las operaciones en el Mercosur. Sostiene que los empleados, clientes y proveedores deben quedarse tranquilos porque el ritmo de inversión seguirá fuerte. GM Argentina tiene en su planta de Rosario 2200 empleados.
Sin embargo, un grupo de trabajadores suspendidos de la filial en Argentina denuncian presiones de la patronal y despidos encubiertos. Declaran que en noviembre de 2008, GM realizó 400 despidos encubiertos y en la actualidad cuenta con más de 100 personas suspendidas, 47 de las cuales son efectivas.
Agregan, además, que la empresa sigue produciendo vehículos con faltante de personal y obligando a los trabajadores en actividad, a realizar horas extras.
Esta cantidad de denuncias acerca del accionar de GM Argentina frente a la situación laboral de sus empleados, no es algo, cuanto menos, llamativo, si tenemos en cuanta el discurso que da su presidente hacia los medios. Existen evidentes incongruencias entre el mensaje que emiten y la realidad.
En su sitio web de GM Argentina, www.chevrolet.com.ar, dedican espacios para hablar de su integridad en las acciones que realizan y el valor que le dan al trabajo en equipo, del cumplimiento de estrictos códigos de ética y una cultura de trabajo que inspira a los empleados y reconoce sus logros. Sin embargo pareciera que muchas de estas cosas se olvidan al momento de tomar decisiones cuando la situación económica no es la mejor y los números aprietan. La primera variable de ajuste terminan siendo sus empleados, a los que se les reduce sus salarios, se los suspende, y en el peor de los casos, se los deja en la calle.
Como dijimos, diferente es la situación en Norteamérica. Que hay una crisis económica y financiera global es innegable. Qué hay que tomar medidas rápidas para salir lo más pronto posible también. Que la empresa pueda justificar su acción de reducir el personal porque se redujo considerablemente su actividad, en algunos casos, puede ser aceptado; pero lo que no puede considerarse es que siempre los puestos que se someten a reducción son los puestos operativos, los que menos carga tienen para la empresa.
¿No sería conveniente bajar los sueldos exagerados que cobran los directivos o ejecutivos de estas multinacionales para no tener que ser tan drásticos en estas decisiones? ¿No pueden posponer por un tiempo sus beneficios extraordinarios y cuando la tormenta pase volver a recuperarlos? Esta estrategia transitoria puede ser una muestra de verdadero compromiso con los empleados de la organización que son quienes, en definitiva, hacen posible a la empresa.
Nike
Entre algunas de las tantas actividades relacionadas con la Responsabilidad Social Empresaria que practica la multinacional del calzado y ropa deportiva cabe mencionar:
· En el año 2001 la Oficina de Energía y Nike se asociaron para dirigir $1 millón de dólares a escuelas públicas a través del “Business Energy Tax Credit Pass-Through Program” (Programa por el cual se otorga crédito por ahorro energía). El compromiso de Nike ayudó a financiar $3.7 millones de dólares en proyectos de conservación de energía para 100 escuelas.
Al año siguiente la Oficina de Energía de Oregon otorgó a Nike el premio “Energy Partnership 2002” por su excepcional logro en cuanto a mejoras de eficiencia de energía en escuelas públicas de Oregon.
"Nos sentimos honrados de poder trabajar con la Oficina de Energía de Oregon y con escuelas públicas de todo el estado en lo que creemos es una alianza en donde todos los involucrados ganan", dijo Jim Petsche, Director de Instalaciones Corporativas de Nike. “Esta alianza demuestra como las empresas y el Gobierno pueden unirse para dar apoyo a dos valiosos recursos: nuestras escuelas públicas y el medio ambiente”
· La Asociación de Jóvenes Empresarios (Association of Minority Entrepreneurs) otorgó el premio corporativo 2003 a Nike por su apoyo en el Programa de Espíritu Emprendedor Juvenil de la Asociación, que permite a los jóvenes participar en programas de adiestramiento para venta al público.
· Nike proporcionó apoyo y liderazgo para mejorar el Programa de Espíritu Emprendedor Juvenil incluyendo donaciones de calzado para su reventa en la tienda, en donde opera el Programa. También ofreció el asesoramiento de Jim Robison, directivo de Nike, quien actualmente ejerce en la junta directiva de la Asociación de Jóvenes Empresarios. Nike también premió a la Asociación con 5 mil dólares a través de un Programa de Subvención para su tienda.
· En Septiembre de 2003 Nike anunció haber donado $30.7 millones de dólares en efectivo y en productos, a escala mundial, a más de 1.500 Organizaciones sin fines de Lucro y a otros “compañeros de comunidad” durante su año fiscal, terminado el 31 de Mayo de 2003. La contribución total representa un 3% del año fiscal 2002 (ganancias antes de impuestos) de la compañía y marca el tercer año consecutivo en que cumple con su objetivo de otorgar el 3% de sus ganancias, previo deducir impuestos, del año anterior a las comunidades en donde sus empleados viven y trabajan.
Todas estas actividades de Responsabilidad Social, realizadas entre 2001 y 2003, se dieron dentro del período en que la empresa era investigada a causa de una denuncia por uso de trabajo infantil en la fabricación de sus costosas zapatillas.
La multinacional se encontró en litigio durante cinco años, desde 1998 y hasta el 2003. El caso comenzó cuando John Kasky, un ecologista y defensor de los derechos laborales de California, denunció a Nike por los anuncios en los que la empresa afirmaba que sus operarios y los de sus proveedores en Asia trabajaban en condiciones laborales dignas. La clave de la denuncia de Kasky era que Nike estaba mintiendo, ya que los trabajadores de sus proveedores en China, Vietnam e Indonesia no cumplen los estándares laborales internacionales.
La denuncia de Kasky contra Nike tuvo un considerable apoyo popular, e incluso contó con el respaldo del fiscal general -cargo equivalente al de ministro de Justicia- de California. El caso llegó al Tribunal Supremo de California, que determinó que existían motivos para denunciar a la empresa. Pero ante la posibilidad de que el proceso se eternizara, Nike y Kasky llegaron a un acuerdo según el cual este último abandona la denuncia a cambio de que Nike done 1,5 millones de dólares a la Asociación del Trabajo Justo (FLA, según sus siglas inglesas), un grupo formado por grandes empresas, ONGs, y universidades que está promoviendo un código de conducta internacional en materia de derechos laborales.
lunes, 16 de noviembre de 2009
RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA (RSE)
Hoy en día este concepto se encuentra muy presente dentro de la política de sino todas, la mayoría de las grandes organizaciones. Cualquier persona que entre en el sitio Web de alguna empresa reconocida, seguramente encuentre en él alguna sección en donde se comunica acerca de las acciones de Responsabilidad Social que realiza la misma. Pero ¿Qué es la Responsabilidad Social Empresaria? Para tratar de definirla, creemos conveniente partir de un principio más básico, la Responsabilidad Social.
Se le llama responsabilidad social a la obligación o compromiso que los miembros de una sociedad tienen tanto entre si, como para la sociedad en su conjunto. Se considera que esta responsabilidad puede ser negativa o positiva. Una responsabilidad negativa implica la abstención de actuar, mientras que la responsabilidad positiva se refiere a una actitud proactiva. Para ser más explícitos, podríamos decir que los ciudadanos podemos tener una responsabilidad negativa con el medio ambiente, por ejemplo, al abstenernos de arrojar desechos en un río o, positiva, al separar los desechos en reciclables o no reciclables.
Partiendo de esta premisa, podríamos concluir que la Responsabilidad Social Empresaria, no es más que la responsabilidad social que atañe a una empresa u organización como ente integrante de una sociedad. Pero el concepto va más allá de esta idea.
Muchas veces se confunde la RSE con los conceptos de caridad, filantropía, voluntariado o inversión social. Sin embargo, la Responsabilidad Social Empresaria implica la puesta en marcha de programas en áreas que involucran las relaciones con empleados, el desarrollo de la comunidad, las prácticas de mercado, la responsabilidad fiscal, el cuidado del medio ambiente; entre otras temáticas vinculadas.
La RSE va más allá, o debería hacerlo, de considerar los aspectos generados por la mera actividad empresaria y la propia rentabilidad del negocio, es decir el lucro, la generación de empleo, el cumplimiento de las leyes, etc.; ya que supone una visión de sustentabilidad que contemple también el equilibrio ambiental y la igualdad social. Se trata de un concepto complejo, que hace referencia a la relación de la empresa con sus públicos de interés y el impacto que la actividad económica de la compañía tiene en la comunidad en que trabaja.
La empresa es partícipe junto con el estado en el proceso de generar una sociedad sustentable, integrada, más realizable y equitativa, para esto es necesario un “pacto social” entre la empresa y la sociedad.
Las empresas tienen un rol estratégico en la colaboración, ya que el estado no es suficiente para resolver los problemas sociales. La sociedad debe combatir la corrupción, el trabajo en negro, la evasión fiscal, entre otros, y las empresas son quienes pueden detectar esto con mayor facilidad y ayudar a erradicarlo. Las empresas deben ir más allá de los beneficios privados.
Para que las empresas se involucren con la RSE, no se les debe reclamar para que colaboren en forma voluntarista, de esta manera la colaboración que harán será solo cosmética, sin cambiar por eso la sociedad. Por el contrario lo que se debe hacer es alentar a que cumplan, y que lo hagan con un permanente interés social. Así las empresas, sin dejar de ser maximizadoras de beneficios privados, lograrán compatibilizar su rol con el rol estratégico social, estando motivadas a participar y formando así una cultura en donde es bueno premiar a quienes se comprometen con la RSE.
Exponemos algunas definiciones de RSE para demostrar los diferentes ángulos desde los cuales se puede abordar el tema:
El Libro Verde de la Unión Europea expresa que la RSE es la integración voluntaria por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales, en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores.
Conforme el World Business Council on Sustainable Development (WBCSD), es un compromiso de las empresas para contribuir al desarrollo económico sostenible, trabajando con la sociedad en general para mejorar su calidad de vida.
La AECA, Asociación Española de Contabilidad y Administración, indica que la RSE centra su atención en la satisfacción de las necesidades de los Grupos de Interés a través de determinadas estrategias, y advierte que las mismas crean valor a largo plazo y contribuyen significativamente a la obtención de ventajas competitivas duraderas.
Podemos ver como, mientas la Unión Europea y el WBCSD plantean la RSE más cercana a una “filosofía empresarial” -por sus cualidades de voluntaria y compromiso con la sociedad-, la AECA plantea la misma con cierta aproximación a una “estrategia de marketing”.
Se le llama responsabilidad social a la obligación o compromiso que los miembros de una sociedad tienen tanto entre si, como para la sociedad en su conjunto. Se considera que esta responsabilidad puede ser negativa o positiva. Una responsabilidad negativa implica la abstención de actuar, mientras que la responsabilidad positiva se refiere a una actitud proactiva. Para ser más explícitos, podríamos decir que los ciudadanos podemos tener una responsabilidad negativa con el medio ambiente, por ejemplo, al abstenernos de arrojar desechos en un río o, positiva, al separar los desechos en reciclables o no reciclables.
Partiendo de esta premisa, podríamos concluir que la Responsabilidad Social Empresaria, no es más que la responsabilidad social que atañe a una empresa u organización como ente integrante de una sociedad. Pero el concepto va más allá de esta idea.
Muchas veces se confunde la RSE con los conceptos de caridad, filantropía, voluntariado o inversión social. Sin embargo, la Responsabilidad Social Empresaria implica la puesta en marcha de programas en áreas que involucran las relaciones con empleados, el desarrollo de la comunidad, las prácticas de mercado, la responsabilidad fiscal, el cuidado del medio ambiente; entre otras temáticas vinculadas.
La RSE va más allá, o debería hacerlo, de considerar los aspectos generados por la mera actividad empresaria y la propia rentabilidad del negocio, es decir el lucro, la generación de empleo, el cumplimiento de las leyes, etc.; ya que supone una visión de sustentabilidad que contemple también el equilibrio ambiental y la igualdad social. Se trata de un concepto complejo, que hace referencia a la relación de la empresa con sus públicos de interés y el impacto que la actividad económica de la compañía tiene en la comunidad en que trabaja.
La empresa es partícipe junto con el estado en el proceso de generar una sociedad sustentable, integrada, más realizable y equitativa, para esto es necesario un “pacto social” entre la empresa y la sociedad.
Las empresas tienen un rol estratégico en la colaboración, ya que el estado no es suficiente para resolver los problemas sociales. La sociedad debe combatir la corrupción, el trabajo en negro, la evasión fiscal, entre otros, y las empresas son quienes pueden detectar esto con mayor facilidad y ayudar a erradicarlo. Las empresas deben ir más allá de los beneficios privados.
Para que las empresas se involucren con la RSE, no se les debe reclamar para que colaboren en forma voluntarista, de esta manera la colaboración que harán será solo cosmética, sin cambiar por eso la sociedad. Por el contrario lo que se debe hacer es alentar a que cumplan, y que lo hagan con un permanente interés social. Así las empresas, sin dejar de ser maximizadoras de beneficios privados, lograrán compatibilizar su rol con el rol estratégico social, estando motivadas a participar y formando así una cultura en donde es bueno premiar a quienes se comprometen con la RSE.
Exponemos algunas definiciones de RSE para demostrar los diferentes ángulos desde los cuales se puede abordar el tema:
El Libro Verde de la Unión Europea expresa que la RSE es la integración voluntaria por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales, en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores.
Conforme el World Business Council on Sustainable Development (WBCSD), es un compromiso de las empresas para contribuir al desarrollo económico sostenible, trabajando con la sociedad en general para mejorar su calidad de vida.
La AECA, Asociación Española de Contabilidad y Administración, indica que la RSE centra su atención en la satisfacción de las necesidades de los Grupos de Interés a través de determinadas estrategias, y advierte que las mismas crean valor a largo plazo y contribuyen significativamente a la obtención de ventajas competitivas duraderas.
Podemos ver como, mientas la Unión Europea y el WBCSD plantean la RSE más cercana a una “filosofía empresarial” -por sus cualidades de voluntaria y compromiso con la sociedad-, la AECA plantea la misma con cierta aproximación a una “estrategia de marketing”.
HISTORIA Y TEORIAS RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA.
Existen indicios históricos de la Responsabilidad Social empresaria, que en su nacimiento estaba estrechamente relacionada con la función estatal de regular el bienestar de la comunidad. Pero es a partir del siglo XIX que comienza a utilizarse con más fuerza el término, debido a las falencias que comienza a tener el Estado en el aspecto social. Es en ese momento que las empresas comienzan a adoptar un rol mas comprometido con el aspecto social y un comportamiento paternalista.
Pero no es hasta fines del siglo XX, a partir de los años ’60, cuando empieza a expandirse la literatura académica sobre el tema.
En 1970, el premio Nobel Milton Friedman da a conocer un artículo titulado “la responsabilidad social de la empresa es incrementar su beneficio” , en el cual desarrolla su teoría sobre el tema en cuestión. En este artículo tan controvertido el autor plantea qué intereses corporativos tendrían que ser defendidos, sosteniendo como bien lo indica su titulo, que las empresas existen para generar e incrementar sus beneficios, ateniéndose a la ley y actuando de acuerdo a costumbres éticas. Sustenta dicha teoría en la creencia de que solamente las personas pueden tener responsabilidad, y considera a las empresas como personas artificiales, y como tales no pueden ser responsables bajo ningún punto de vista. Argumenta que los directivos son empleados de sus accionistas y que por lo tanto responden ante ellos. La respuesta, según Friedman, radica en lograr generar la mayor ganancia posible en el negocio. Considera que al realizar acciones que tiendan por ejemplo a mejorar el bienestar de la sociedad, a reducir la contaminación, a generar mejores condiciones laborales, el directivo estaría actuando en contra de los intereses de los accionistas, utilizando su dinero y reduciendo su ganancia. Y al actuar de esa manera la empresa estaría realizando tareas que son propias del Estado, para las cuales no están preparadas.
En un artículo llamado “La responsabilidad social de las empresas: La brecha entre los principios y las acciones” la autora sostiene que una posición muy similar a la de Friedman, aunque sin tanta difusión como la de este ultimo, fue la presentada en 1958 por Theodore Levitt de la Universidad de Harvard.
Existen dos grandes corrientes éticas, la utilitarista y los clásicos, que mantienen posiciones divergentes sobre el tema. Por una parte los utilitaristas se encuentran a favor de Milton Friedman, mientras que por otro lado los clásicos sostienen una posición contraria a la del autor, por dos razones: la primera es que las empresas en su labor cotidiana toman de la sociedad una serie de bienes para desempeñar sus funciones, como por ejemplo recursos naturales y trabajadores, y por lo tanto adquieren una responsabilidad para con dicha sociedad en la que se encuentran inmersas. Y la segunda razón que esgrimen es que la empresa tiene deberes no solo con los accionistas, sino con toda la sociedad, por lo tanto no es correcto afirmar que el objetivo único al que deben hacer frente sea la obtención de beneficios, sino que tienen muchos objetivos por los que trabajar, y muchas obligaciones a las que hacer frente.
En 1973 surge una teoría opuesta a la de Friedman, propuesta por Kenneth Arrow en la cual rechaza el argumento de que la única responsabilidad social de las empresas debe ser maximizar beneficios. Según su teoría la distribución de ingresos que resultase de la maximización de beneficios sin restricciones generaría una gran falta de equidad, lo que llevaría a la sociedad a dejar de lado las conductas altruistas. Arrow señala que “resulta deseable la presencia de cierta idea de responsabilidad social, sea ella “ética, moral o legal” .
Ya en los años ’80 surge con fuerza un modelo socioeconómico (Freeman, 1984; Carrol 1979) que aboga por la Responsabilidad Social Corporativa propiamente dicha. La empresa ya no solo tiene la responsabilidad con los accionistas de maximizar beneficios, sino que además tiene responsabilidades con todos los Stakehoders, es decir aquellas personas o grupos de interés que pueden tener algún efecto o ser afectados por las acciones que llevan a cabo las compañías para alcanzar sus objetivos. Si las empresas no toman en cuenta las necesidades de estos grupos de interés, podrán generar efectos negativos tanto en su labor cotidiana como en la rentabilidad de sus accionistas. A partir de esta teoría los aspectos económicos y sociales no deben verse como separados e independientes, sino con una visión sistémica donde ambos elementos se encuentran interrelacionados, y donde las acciones sobre uno de ellos tendrá influencia y se vera influido por el otro.
Grupos de interés
Por un lado se encuentran los grupos de interés internos, es decir aquellos que forman parte de la estructura de la organización, dentro de los que se encuentran los siguientes:
Empleados: entre sus necesidades, relacionadas al accionar de las empresas en las que desempeñan sus labores, se pueden distinguir: un salario justo y equitativo, seguridad en el puesto de trabajo, condiciones dignas de empleo, la posibilidad de un desarrollo profesional, entre otras.
Accionistas y/o propietarios: estos grupos de interés buscan un accionar responsable y correcto de las empresas, y que aprovechen todas las oportunidades con el fin de incrementar sus beneficios.
Por otro lado existen grupos de interés externos que si bien no forman parte de la estructura organizacional, se relacionan de una u otra forma con ella. Dentro de esta categorización se pueden encontrar:
Clientes: Ellos pretenden que las empresas, por medio de sus productos y/o servicios, satisfagan necesidades insatisfechas mejorando su condición de vida. Además valoran que los productos ofrecidos se ajusten al cuidado del medio ambiente y a la protección de la sociedad en general.
Proveedores: buscan entablar con la empresa una relación de confianza y respeto donde ambas obtengan beneficios.
Competidores: Demandan un comportamiento leal, y en algunos casos de cooperación, que permitan generar mejores condiciones de mercado para todos los integrantes.
Agentes sociales: Corresponde a aquellos grupos que pueden tener una influencia significativa en las acciones de las empresas, entre los que se encuentran: sindicatos de trabajadores, organizaciones empresariales, Asociaciones de consumidores, etc. Ademas se incluyen grupos de opinión como los medios de comunicación y ONGs, entre otras.
Comunidad Local: Incluye aquellas entidades del entorno local de la empresa como ser: iglesias, asociaciones vecinales, fundaciones, Escuelas, etc.
Estado: Busca garantizar el cumplimiento por parte de las empresas de las leyes vigentes, garantizando el desarrollo sostenible, y enfatizando el aspecto económico, social y ambiental en las actividades de dichas empresas.
Sociedad: Exigen a las empresas el compromiso de actuar correctamente en los aspectos económico, social y medioambiental. Con éste comportamiento las empresas logran un reconocimiento y una aceptación en la sociedad en la que desarrollan sus actividades
Si bien existen más grupos de interés se cree que estos son los más importantes a la hora de entender acabadamente el concepto de RSE.
Habiendo definido muy brevemente las principales teorías sobre el tema es conveniente puntualizar algunas consideraciones sobre la cuestión:
Como un primer punto a destacar se puede afirmar que no existe una concepción unánime sobre el tema, existiendo diversas teorías contrapuestas que ven el mismo concepto de maneras muy disímiles.
Si bien se pueden encontrar puntos débiles tanto en el modelo clásico como en el socioeconómico, se cree evidente la superioridad de este último por sobre el clásico.
La primera ventaja evidente es que el modelo socioeconómico tiene una visión sistémica, es decir que ve a la empresa como una unidad inserta en un sistema social en el que influye y por el que se ve influido. De ahí la necesidad de responder ante todos los miembros de esa sociedad y no solo ante sus dueños y accionistas, como sostiene el modelo defendido por Friedman.
Si bien es cierto que las empresas privadas deben actuar con el objetivo de generar utilidades para los accionistas, no hay que perder de vista que su supervivencia depende de aquellos trabajadores que día a día producen bienes y servicios, de los consumidores que los compran, y de la sociedad que pone a su disposición un sistema de reglas y estructuras que permite el mencionado circuito.
Otro error en el que incurre la postura del modelo clásico es limitar el deseo de los accionistas a la obtención de beneficios sin justificar las causas de dicha aseveración, además del peligro que significa considerar solo a éstos como afectados por el accionar de la organización, cuando muchas veces se trata de simples especuladores a los que no les interesa realmente el futuro de la organización sino simplemente la creación de rendimientos cortoplacistas que le generen un rédito por su inversión.
Hasta los años ochenta la teoría clásica sobre responsabilidad social tuvo una predominancia innegable en el mundo de los negocios, considerando a la empresa solo como un ente generador de ingresos sin considerar las consecuencias de su accionar sobre el entorno. Pero el surgimiento del nuevo modelo significó un gran avance para la época construyendo nuevos fundamentos que permitieron el resurgimiento del concepto, ya no solo en el plano académico, sino también como parte de la estrategia competitiva empresarial.
Pero no es hasta fines del siglo XX, a partir de los años ’60, cuando empieza a expandirse la literatura académica sobre el tema.
En 1970, el premio Nobel Milton Friedman da a conocer un artículo titulado “la responsabilidad social de la empresa es incrementar su beneficio” , en el cual desarrolla su teoría sobre el tema en cuestión. En este artículo tan controvertido el autor plantea qué intereses corporativos tendrían que ser defendidos, sosteniendo como bien lo indica su titulo, que las empresas existen para generar e incrementar sus beneficios, ateniéndose a la ley y actuando de acuerdo a costumbres éticas. Sustenta dicha teoría en la creencia de que solamente las personas pueden tener responsabilidad, y considera a las empresas como personas artificiales, y como tales no pueden ser responsables bajo ningún punto de vista. Argumenta que los directivos son empleados de sus accionistas y que por lo tanto responden ante ellos. La respuesta, según Friedman, radica en lograr generar la mayor ganancia posible en el negocio. Considera que al realizar acciones que tiendan por ejemplo a mejorar el bienestar de la sociedad, a reducir la contaminación, a generar mejores condiciones laborales, el directivo estaría actuando en contra de los intereses de los accionistas, utilizando su dinero y reduciendo su ganancia. Y al actuar de esa manera la empresa estaría realizando tareas que son propias del Estado, para las cuales no están preparadas.
En un artículo llamado “La responsabilidad social de las empresas: La brecha entre los principios y las acciones” la autora sostiene que una posición muy similar a la de Friedman, aunque sin tanta difusión como la de este ultimo, fue la presentada en 1958 por Theodore Levitt de la Universidad de Harvard.
Existen dos grandes corrientes éticas, la utilitarista y los clásicos, que mantienen posiciones divergentes sobre el tema. Por una parte los utilitaristas se encuentran a favor de Milton Friedman, mientras que por otro lado los clásicos sostienen una posición contraria a la del autor, por dos razones: la primera es que las empresas en su labor cotidiana toman de la sociedad una serie de bienes para desempeñar sus funciones, como por ejemplo recursos naturales y trabajadores, y por lo tanto adquieren una responsabilidad para con dicha sociedad en la que se encuentran inmersas. Y la segunda razón que esgrimen es que la empresa tiene deberes no solo con los accionistas, sino con toda la sociedad, por lo tanto no es correcto afirmar que el objetivo único al que deben hacer frente sea la obtención de beneficios, sino que tienen muchos objetivos por los que trabajar, y muchas obligaciones a las que hacer frente.
En 1973 surge una teoría opuesta a la de Friedman, propuesta por Kenneth Arrow en la cual rechaza el argumento de que la única responsabilidad social de las empresas debe ser maximizar beneficios. Según su teoría la distribución de ingresos que resultase de la maximización de beneficios sin restricciones generaría una gran falta de equidad, lo que llevaría a la sociedad a dejar de lado las conductas altruistas. Arrow señala que “resulta deseable la presencia de cierta idea de responsabilidad social, sea ella “ética, moral o legal” .
Ya en los años ’80 surge con fuerza un modelo socioeconómico (Freeman, 1984; Carrol 1979) que aboga por la Responsabilidad Social Corporativa propiamente dicha. La empresa ya no solo tiene la responsabilidad con los accionistas de maximizar beneficios, sino que además tiene responsabilidades con todos los Stakehoders, es decir aquellas personas o grupos de interés que pueden tener algún efecto o ser afectados por las acciones que llevan a cabo las compañías para alcanzar sus objetivos. Si las empresas no toman en cuenta las necesidades de estos grupos de interés, podrán generar efectos negativos tanto en su labor cotidiana como en la rentabilidad de sus accionistas. A partir de esta teoría los aspectos económicos y sociales no deben verse como separados e independientes, sino con una visión sistémica donde ambos elementos se encuentran interrelacionados, y donde las acciones sobre uno de ellos tendrá influencia y se vera influido por el otro.
Grupos de interés
Por un lado se encuentran los grupos de interés internos, es decir aquellos que forman parte de la estructura de la organización, dentro de los que se encuentran los siguientes:
Empleados: entre sus necesidades, relacionadas al accionar de las empresas en las que desempeñan sus labores, se pueden distinguir: un salario justo y equitativo, seguridad en el puesto de trabajo, condiciones dignas de empleo, la posibilidad de un desarrollo profesional, entre otras.
Accionistas y/o propietarios: estos grupos de interés buscan un accionar responsable y correcto de las empresas, y que aprovechen todas las oportunidades con el fin de incrementar sus beneficios.
Por otro lado existen grupos de interés externos que si bien no forman parte de la estructura organizacional, se relacionan de una u otra forma con ella. Dentro de esta categorización se pueden encontrar:
Clientes: Ellos pretenden que las empresas, por medio de sus productos y/o servicios, satisfagan necesidades insatisfechas mejorando su condición de vida. Además valoran que los productos ofrecidos se ajusten al cuidado del medio ambiente y a la protección de la sociedad en general.
Proveedores: buscan entablar con la empresa una relación de confianza y respeto donde ambas obtengan beneficios.
Competidores: Demandan un comportamiento leal, y en algunos casos de cooperación, que permitan generar mejores condiciones de mercado para todos los integrantes.
Agentes sociales: Corresponde a aquellos grupos que pueden tener una influencia significativa en las acciones de las empresas, entre los que se encuentran: sindicatos de trabajadores, organizaciones empresariales, Asociaciones de consumidores, etc. Ademas se incluyen grupos de opinión como los medios de comunicación y ONGs, entre otras.
Comunidad Local: Incluye aquellas entidades del entorno local de la empresa como ser: iglesias, asociaciones vecinales, fundaciones, Escuelas, etc.
Estado: Busca garantizar el cumplimiento por parte de las empresas de las leyes vigentes, garantizando el desarrollo sostenible, y enfatizando el aspecto económico, social y ambiental en las actividades de dichas empresas.
Sociedad: Exigen a las empresas el compromiso de actuar correctamente en los aspectos económico, social y medioambiental. Con éste comportamiento las empresas logran un reconocimiento y una aceptación en la sociedad en la que desarrollan sus actividades
Si bien existen más grupos de interés se cree que estos son los más importantes a la hora de entender acabadamente el concepto de RSE.
Habiendo definido muy brevemente las principales teorías sobre el tema es conveniente puntualizar algunas consideraciones sobre la cuestión:
Como un primer punto a destacar se puede afirmar que no existe una concepción unánime sobre el tema, existiendo diversas teorías contrapuestas que ven el mismo concepto de maneras muy disímiles.
Si bien se pueden encontrar puntos débiles tanto en el modelo clásico como en el socioeconómico, se cree evidente la superioridad de este último por sobre el clásico.
La primera ventaja evidente es que el modelo socioeconómico tiene una visión sistémica, es decir que ve a la empresa como una unidad inserta en un sistema social en el que influye y por el que se ve influido. De ahí la necesidad de responder ante todos los miembros de esa sociedad y no solo ante sus dueños y accionistas, como sostiene el modelo defendido por Friedman.
Si bien es cierto que las empresas privadas deben actuar con el objetivo de generar utilidades para los accionistas, no hay que perder de vista que su supervivencia depende de aquellos trabajadores que día a día producen bienes y servicios, de los consumidores que los compran, y de la sociedad que pone a su disposición un sistema de reglas y estructuras que permite el mencionado circuito.
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